¿Dónde y cuándo se usa la cursiva?
En palabras extranjeras: como ya se explicó en una entrada anterior, donde hablábamos sobre las palabras en otro idioma, se escriben en cursiva. Debo decir, que muchas palabras se han adaptado a nuestro idioma, con su propia grafía. Las palabras extrajeras que van unidas por un guion también se escriben con cursiva.
Los títulos de películas, novelas, revistas, relatos, etc., también se usará. Estoy leyendo La sangre manda de Stephen King.
En alias o apodos, siempre que vayan entre el nombre y apellido. Jaime el Matarreyes Lannister. Los apodos que no vayan junto al nombre se escriben en redonda.
Palabras con doble sentido metafórico o que son inadecuadas irán en cursiva (también podremos usar las comillas angulares). Bonita forma de saludar, al llegar por la mañana.
Para enfatizar una palabra, escribirla mal a conciencia o en argot. Me ha dejado helá.
Naves espaciales y aviones. El Apolo despegó hace dos horas.
Para los nombres científicos de diferentes especies. Antirrhinum majus o planta de boca de dragón tiene unas flores muy bellas.
¿Cuándo no usamos la cursiva?
En nombres propios que no sean castellanos, referidos a personas, calles, edificios, etc. Central Park, Cirque du Soleil.
Los libros sagrados. La Biblia, Los Evangelios, El Corán.
Modelos industriales, marcas o programas científicos. Adidas, programa Apolo, Renault Twingo.
Razas. Bulldog, caniche, siamés.
Nombres propios de animales. Mi perra Lulú es sociable.
Monedas y leyes. Un dólar, la ley Sinde.
Seguidores de partidos o equipos. Los merengues, los liberales…
Siglas y abreviaturas. p.m., BOE, ONU, S.A.
Citas textuales. Dijo Nietzsche: «Solamente aquel que construye el turo tiene derecho a juzgar el pasado».
En pensamientos de los personajes. Se escriben con comillas latinas (« »). Para representar estos pensamientos se utilizarán dos formas: el estilo directo y el estilo indirecto.
«Qué grima me da el nuevo vecino», pensó la niña. Considerado como un diálogo, pero sin guiones.
La niña pensó que el nuevo vecino le daba escalofríos por la forma de sonreír tan exagerada. Forman parte de la narración y no llevan guiones o comillas.









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