A la hora de crear un personaje muchos escritores comentan que se fijan en personas por la calle o cuando van en autobús o metro. Su forma de hablar por teléfono, la manera de moverse, gestos, expresiones faciales, tics nerviosos, defectos (cicatrices, cojera) …
Y esto está bien, porque podemos crear un personaje, con características de varias personas reales.
En algún momento, también podemos imaginarnos haciéndole una entrevista al personaje, con preguntas y supuestas respuestas que él daría. Por ejemplo:
—¿Cómo te llamas y qué edad tienes?
—Me llamo Harrison Dale y tengo veintisiete años.
—¿Dónde naciste y a qué te dedicas?
—Nací en Londres, pero vivo en Madrid hace tres años y trabajo como camarero en un pub.
—En Londres, ¿cuál era tu trabajo?
—Trabajaba como espía en una empresa de investigación robótica industrial, adquiriendo información de la competencia.

Con esta serie de preguntas puedes crear la vida y milagros de personajes, incluidos los villanos, tan necesarios para que funcionen las tramas y conflictos. Contra más importante sea ese personaje, más información deberemos recabar de él, pues nos será útil conocerlo a fondo, para que no haya agujeros indeseables en la historia.
Algunas respuestas no serán necesarias para nuestro relato o novela, pero sí para el currículum que le estemos fabricando, y que, en algún punto, podamos echar mano a su supuesto pasado.
Dado que el ser humano es muy visual, también podemos inspirarnos a través de fotografías en Pinterest, Pixabay, por ejemplo, pero hay muchas más páginas. Así podemos visualizar la vestimenta, complementos y otras cosas que nos sean necesarias para nuestra historia.
Para complementar todo esto, podemos echar un vistazo al Eneagrama de la personalidad y a sus nueve tipos de personalidades:
El reformador: organizados, con fuertes valores.
El ayudador: bondadosos, altruistas, amistosos.
El triunfador: atractivos, ambiciosos, adictos al trabajo.
El individualista: reservados, tímidos.
El investigador: curiosos, innovadores, excéntricos.
El leal: responsables, trabajadores, desconfiados.
El entusiasta: espontáneos, indisciplinados, superficiales.
El desafiador: fuertes, dominantes, orgullosos.
El pacificador: confiados, solucionador de conflictos.
¿Y tú qué estrategia utilizas para crear a tus personajes?









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