Un final malo en una novela, puede arruinar todo el esfuerzo y la creatividad que el autor ha invertido en escribirla. Hay que evitar estos finales y cómo escribir un final satisfactorio y memorable para los lectores.
Es fundamental conocer que un final malo es el que no cierra de forma adecuada la trama, deja a los personajes en estado de incertidumbre o al lector descontento.
Estos finales malos son el resultado de una planificación inadecuada o mal desarrollo de la trama.
Planifica el final desde el principio, asegurándote de tener una idea bien clara de cómo quieres que termine la novela. También debes darle una resolución a todas las tramas principales y secundarias.
Los personajes deben crecer y evolucionar a lo largo de la trama; si no lo han hecho, es probable que el final sea insatisfactorio.
Los problemas, conflictos, tramas y subtramas deben ofrecer al lector una buena resolución de todos lo que se han ido presentando a lo largo de la novela.
El lector debe sentir la conexión emocional con los personajes y la trama presentada. El final debe ser impactante para dejar huella.
Primordial evitar caer en finales previsibles y predecibles. El lector ansía un final que le sorprenda y le satisfaga, por lo que hay que poner todo el empeño para encontrar un final original.
¿Cómo evitar los finales predecibles y previsibles?
Creando personajes realistas y complejos, profundos y con motivaciones claras, que tomen decisiones durante la historia.
Introduciendo giros inesperados para intentar sorprender durante la trama, y así, mantener la tensión. El lector se hará preguntas.
Puedes jugar con el orden de la estructura narrativa, a la hora de presentar los eventos, por ejemplo, empezar por el final o a mitad de la narración (in media res).
No hace falta explicar cada detalle. Para el lector es más sustancioso si le proporcionas una serie de pistas para que él vaya hilando la historia. Hay que recordar, que el lector no es tonto.
Los finales no tienen por qué ser felices. Sí, cualquier final feliz es satisfactorio para el lector, y con ello, predecibles. Puedes valorar un final ambiguo o sorprendente para la reflexión.
Con los clichés puedes hacer que la historia se parezca a otras y el final se prevea.
Intenta que tu historia tenga varias formas de ser interpretada, con lo que el final sea menos previsible.
Ahora, solo queda que empecemos a desarrollar nuestro final, intentando que sea único, con sorpresas, para dejar a nuestros lectores satisfechos.









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