Es el elemento clave en cualquier novela de terror. Permite al lector sentir tensión, miedo e incertidumbre, que es lo que el autor quiere transmitir.
Descripción del entorno para crear la atmósfera de terror. Una descripción detallada y sugestiva del lugar en donde se desarrolla la escena para ayudar a los lectores a imaginar el escenario y a sentir la tensión y el miedo que el personaje está padeciendo.
Por ejemplo, cuando de pronto, por la noche se apaga la luz del salón puede aumentar la tensión y la incertidumbre en el personaje.
Los ambientes opresivos como una cárcel, una casa antigua o abandonada, una cueva suelen ser puntos de misterio y generan sensación de peligro inminente.
También jugar con los sonidos puede ser muy efectivo a la hora de generar una atmósfera: sonidos ambientales, gritos, llantos, risas, aullidos… pueden provocar miedo en una escena.
Otra cosa que funciona bastante bien es anticipar al lector, que algo malo va a pasar en la escena, por lo cual la tensión se intensifica.
La creación de los personajes adecuados: monstruos, fantasmas, asesinos en serie, zombis, extraterrestres… que aparezcan cuando menos se lo espera uno. La descripción de ese personaje también ayuda muchísimo: cómo es la piel, los dientes, qué sonido emite, cómo anda o se mueve: corre, anda o se arrastra.
Deja volar la imaginación. ¿Qué es lo que más te asusta cuando te encuentras solo en un lugar que no conoces? ¿Qué sueles imaginar que te va a salir al caminar de noche, por una carretera a las afueras de la ciudad?









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