Peores y mejores inicios para una novela

¿Qué debe contener el inicio de una novela para que impacte al lector?

Debe lograr establecer el tema y tono de nuestra historia, así como captar toda la atención del lector y que no quiera dejar el libro para después.

Pero no todos los escritores saben cómo hacerlo. Los primeros párrafos de la novela son cruciales. La primera impresión cuenta y mucho.

Era un día soleado y hermoso…

Un inicio muy genérico que no ofrece algo original y tampoco da un conflicto que despierte interés en seguir leyendo. No hay expectación.

Me desperté en una habitación rara…

Inicio cliché muy usado.

Había una vez un hombre llamado…

Simple y básico. No explica nada interesante de la historia.

El viento azotaba fuerte esa noche…

Inicio genérico y manido.

Mi nombre es Pepita Pérez…

Comienzo narcisista y egocéntrico.

La vida es como una caja de bombones…

El uso de una frase cliché muy conocida puede ser significado de perder a nuestro lector por aburrida.

 

Inicios efectivos de novelas muy conocidas:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza antigua, rocín flaco y galgo corredor… (Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes).

El inicio intriga, crea contexto y tono en la historia y curiosidad.

Era un día como cualquier otro, hasta que escuché el grito… (Asesinato en el Orient Express, Agatha Christie).

Introduce un evento inesperado que genera curiosidad y tensión.

Cuando el timbre sonó, su vida cambió para siempre… (El resplandor, Stephen King).

Genera intriga, ¿por qué cambió su vida?

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos… (Historia de dos ciudades, Charles Dickens).

Esa dualidad capta la atención del lector por el contraste del conflicto que genera.

 

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