Diálogos

Diálogos

El diálogo es la comunicación entre dos o más personas o personajes, tanto escrita como oral.

En teatro o cine se usan los diálogos de guion. Y en novelas, cuentos o relatos, intercalados con la narración.

En los diálogos se coloca una raya al principio de cada personaje o interlocutor. Cuando termina, se escribe un punto y aparte.

Si el narrador hace una aclaración, continuará en la misma línea, y después, la raya para introducirla.

En textos dramáticos (cine o teatro), se introducirá, al principio, el nombre de cada personaje que habla, seguido de dos puntos.

Ejemplo de diálogo dramático: Escena de Romeo y Julieta de William Shakespeare.

JULIETA: ¡Ay de mí!

ROMEO: Ha hablado. ¡Ah, sigue hablando, ángel radiante, pues, en tu altura, a la noche le das tanto esplendor como el alado mensajero de los cielos ante los ojos en blanco y extasiados de mortales que alzan la mirada cuando cabalga sobre nube perezosa y surca el seno de los aires!

JULIETA: ¡Ah, ROMEO, ROMEO! ¿Por qué eres ROMEO? Niega a tu padre y rechaza tu nombre, o, si no, júrame tu amor y ya nunca seré una Capuleto.

ROMEO: ¿La sigo escuchando o le hablo ya?

JULIETA: Mi único enemigo es tu nombre. Tú eres tú, aunque seas un Montesco. ¿Qué es «Montesco»? Ni mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni parte del cuerpo. ¡Ah, ponte otro nombre! ¿Qué tiene un nombre? Lo que llamamos rosa sería tan fragante con cualquier otro nombre. Si ROMEO no se llamase ROMEO, conservaría su propia perfección sin ese nombre. ROMEO, quítate el nombre y, a cambio de él, que es parte de ti, ¡tómame entera!

ROMEO: Te tomo la palabra. Llámame « amor » y volveré a bautizarme: desde hoy nunca más seré ROMEO.

JULIETA: ¿Quién eres tú, que te ocultas en la noche e irrumpes en mis pensamientos?

 

Ejemplo de novela, cuento o relato: Caperucita roja de Charles Perrault.

(…) Para llegar a casa de la abuelita, Caperucita debía atravesar un camino a lo largo del espeso bosque. En el camino, se encontró con el lobo.

—Hola niñita, ¿hacia dónde te diriges en este maravilloso día? —preguntó el lobo.

Caperucita Roja recordó que su mamá le había advertido no hablar con extraños, pero el lobo lucía muy elegante, además era muy amigable y educado.

—Voy a la casa de abuelita, señor lobo —respondió la niña—. Ella se encuentra enferma y voy a llevarle estas galleticas para animarla un poco.

—¡Qué buena niña eres! —exclamó el lobo. —¿Qué tan lejos tienes que ir?

—¡Oh! Debo llegar hasta el final del camino, ahí vive abuelita—dijo Caperucita con una sonrisa.

—Te deseo un muy feliz día mi niña —respondió el lobo.

 

Ejemplo de otro diálogo:

—¡Hola! ¡Qué alegría de verte! —exclamó María.

—¡Buenos días! Me dijeron que vivías en Italia.

—Sí, Pepe. Estuve dos años viviendo allí, mientras estudiaba.

—¿Qué estudiaste?

—Diseño gráfico. Allí tienen a los mejores diseñadores.

 

 

 

Una respuesta a “Diálogos”

  1. […] este tema ya estuve hablando en otro artículo, pero vamos a ahondar más en ello y ver algunos […]

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